Amar no es para los débiles

By Lain Ehmann

La idea de amar en un entorno empresarial parece contradictoria con la sensibilidad occidental del siglo XXI. Pero amar es realmente una de las mejores formas de transformarse en un líder eficaz, dice James Hunter, autor de The World’s Most Powerful Leadership Principle: How to Become a Servant Leader (Crown Business, 2004). “Generalmente asociamos amar con un sentimiento”, dice Hunter. “Pero amar es, básicamente, un verbo.”

La distinción es importante, afirma Hunter. Así como para Hunter, para importantes dirigentes como Vince Lombardi, Herb Kelleher de Southwest Airlines, Jack Welch de General Electric y Nelson Mandela, amar no está relacionado con enviar flores y con velas románticas sino con una opción consciente de proyectarse uno mismo por el bien de los demás. “Amar es una opción”, dice Hunter. Estos son algunos de sus pensamientos respecto a cómo el amar se incorpora al lugar de trabajo.

  • Amar es un elemento de liderazgo. Puede que usted piense que amar sobrepasa los límites de su cargo, pero Hunter dice que amar y liderazgo van de la mano. “Es lo que usted se comprometió a hacer”, nos dice. Es una responsabilidad que conlleva verdadero magnetismo. Hay seres humanos que fueron confiados a su cuidado.”
  • Amar significa compromiso en acción. Los sentimientos que usted tiene hacia alguien no deben incidir en cómo usted actúe, señala Hunter. Como líder, su compromiso debe ser el óptimo bienestar de los miembros de su equipo, sin que influyan las personalidades de éstos. Hunter sugiere una reflexión del verbo amar como lo describió Lombardi: Como líder, los jugadores no tienen que gustarme. Como líder, yo debo amarlos.
  • Amar significa solucionar las legítimas necesidades de la gente. Amar no significa que no se deba exigir a las personas, a veces incluso enérgicamente. En realidad, amar significa dar a las personas lo que más necesitan, ya sea una palmadita en el hombro o un puntapié en el trasero, afirma Hunter. “Las personas tienen diferentes necesidades”, dice. “Deben saber que pueden apoyarse en usted para que se identifiquen esas necesidades y para que éstas se resuelvan.”
  • Establezca un equilibrio entre poder y autoridad. “La mayoría de los líderes tienden a descentrarse hacia un lado u otro”, dice Hunter. Las personas fuertes tienden a concentrarse en las tareas y están dispuestas a sacrificar los vínculos a fin de cumplir con su trabajo. De la misma manera, otras personas en posiciones jerárquicas consideran que liderazgo implica ausencia de conflicto y sus opciones siempre son los vínculos. La máxima eficacia siempre reside en el punto medio entre los dos extremos. “La verdadera vocación de servicio exige una posición equilibrada. Las personas no sólo necesitan comprensión, necesitan que alguien les exija ser responsables y dar lo mejor de sí mismos”, dice Hunter.

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